Estrés y salud bucal

Con la llegada de septiembre, acaban las vacaciones y la vuelta a la rutina puede provocar un estado de estrés postvacacional, que nos puede afectar a todos, en mayor o menor medida.

Sabemos que el estrés puede provocar dolores de cabeza, de espalda o cuello, falta de concentración y fatiga, que tienen un impacto en nuestra salud. Pero, además, puede tener efectos negativos también sobre la salud bucodental. Los síntomas más habituales son muy variados:

  1. Halitosis
  2. Irritaciones bucales: como aftas o herpes recurrentes, que suelen aparecer en momentos puntuales de estrés por una bajada de las defensas.
  3. Bruxismo: consiste en apretar y los dientes ejerciendo mucha presión sobre la mandíbula, provocando desgastes en las caras oclusales de los dientes e, incluso, la aparición de dolores mandibulares. Para evitar este problema lo más habitual es el uso de férulas de descarga, pero lo más importante es identificar la causa del estrés y eliminarla.
  4. Enfermedades de las encías: como pueden ser la gingivitis o, incluso, la periodontitis. Estas enfermedades cursan con enrojecimiento, inflamación y sangrado de las encías; y si no se tratan pueden conllevar a la pérdida de piezas dentales.
  5. Sequedad bucal: conocida como xerostomía, está causada por la producción insuficiente de saliva, lo que puede llevar a provocar dificultades en la masticación, caries y alteraciones en la calidad de vida del paciente.

 

Controlar los niveles de estrés puede ayudar a prevenir estas patologías. Tomar precauciones para reducir el estrés diario, seguir una dieta saludable y unos buenos hábitos de higiene, se traducirán en una mejora de nuestra salud a todos los niveles. Os dejamos algunos consejos para revertir el estrés:

  • Identificar el problema. Cuando se conoce el problema, se pueden tomar las medidas más adecuadas para tratar el problema de base y los síntomas ocasionados. Lo más recomendable es acudir a un profesional para que pueda orientarte.
  • Utilizar técnicas de relajación como la respiración profunda y ejercicios de estiramientos; la meditación y la relajación progresiva pueden ayudar a reducir la tensión
  • El ejercicio físico diario disminuye la tensión, es recomendable salir a caminar o practicar algún deporte para aliviar el estrés.

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