¿Quién dijo miedo al dentista?

La odontofobia existe, no es un tópico. Quienes sufren esta fobia retrasan o evitan las visitas al dentista hasta que el dolor o los problemas bucodentales repercuten gravemente en su salud.

Por lo general, este trastorno está relacionada con una experiencia negativa previa, en la infancia o al acudir a una consulta.

Te damos diez claves para superar ese miedo al dentista:

1. Antes de ir a la consulta es muy importante identificar la razón del miedo antes de ir al dentista y analizar la causa.

2. Convierte la visita al dentista en un hábito. Solemos sentirnos seguros en las situaciones más rutinarias de nuestra vida, por lo que si incluimos las revisiones al dentista dentro de ellas nos resultará mucho más fácil afrontarlas. Procura que la primera vez sea

3. Siempre bajo cita previa, y cuanto antes sea la cita mejor.

4. Acude acompañado a la consulta si crees que es necesario.

5. No retrases lo inevitable. Una de las asignaturas pendientes de los españoles es que, con demasiada frecuencia, acudimos al dentista tarde y cuando ya sentimos dolor, a pesar de que las visitas rutinarias de control evitarán los tratamientos con peor pronóstico y mayor coste.

6. Pide información, el simple hecho de ir a la clínica para solicitar información hace que te familiarices con el entorno y el equipo médico, lo que puede hacer que estés más tranquilo en tu próxima visita

7. Encuentra un dentista que te genere confianza. Busca un buen profesional que se comunique con un lenguaje sencillo, enfatice contigo y te haga sentir en un entorno de confianza. Háblale abiertamente de tu miedo para que pueda ayudarte a superarlo y sepa cómo actuar.

8. Acuerda una señal con el dentista en caso de que necesites parar en cualquier momento.

9. Utiliza algunos métodos para relajarte, evita cualquier producto excitante y acuéstate temprano el día antes de ir a la consulta. Durante el tratamiento puedes llevarte tu propia música para abstraerte y el tiempo se pasará mucho más rápido.

10. Por último, si es necesario, puedes pedirle a tu dentista que te prescriba algún medicamento ansiolítico o relajante. En casos muy graves, se puede recurrir a la sedación.

Es normal que el miedo al dentista perdure después de la primera consulta, especialmente si se tiene en cuenta que el plan de tratamiento exigirá sucesivas visitas, atendiendo a un orden de prioridades. A partir de ahora la información es importante, pero siempre con una perspectiva diferente; más que cómo se hace, si puede doler o no, hay que procurar pensar en el beneficio que se va a obtener del tratamiento: una buena salud bucodental, menos problemas a medio y largo plazo, incluso menos visitas al dentista, salvo las señaladas para revisiones y limpieza dental.

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